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Sol y Santi, amor puro

 

 

“Si deseas algo con todas tus fuerzas, el Universo conspirará para que suceda”. Eso parecían conocer Sol y Santi, que esa semana recorrieron todos los pronósticos, sabiendo que en ninguno se filtraba ni un rayo de sol entre todas las tormentas. Más allá del clima, el pronóstico que manejaban ellos mismos decía que iba a ser un día espectacular, cargado de alegría y repleto de buena onda, desde la mañana temprano hasta bien entrada la noche.

 

A las 10 de la mañana empezamos los preparativos en la casa de Sol, después de una noche que había dejado agua en todas las calles de la ciudad. Nada borraba la sonrisa de la novia, que se mezclaba con la ansiedad de saber que todo estaba cerca de pasar como lo había soñado tantas veces. Por la ventana espiábamos las nubes, sin siquiera sospechar que de a poco serían más los espacios claros en el cielo, hasta dejar pasar el sol apenas minutos antes de salir. Casualidad? No lo creo…

 

En Lourdes esperaba Santi, que tampoco podía disimular lo que sentía por ver entrar a Sol. La ceremonia fue genial en cada detalle, desde las palabras (y el cariño por los novios) del Padre Pablo hasta la participación de toda la familia y amigos en cada instancia.

 

Para el mediodía ya estábamos en Punta Barranca a pleno rayo del sol, con temperatura ideal y un ambiente que no podía ser mejor. La fiesta fue fiesta en todo sentido, y Sol y Santi no sólo lo vivieron como querían, sino que sobretodo lo sintieron más y mejor de lo que seguramente imaginaban… y eso se notaba.

 

Felicitaciones Sol y Santi, muchas gracias por todo!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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